La atención psiquiátrica ofrecida se apoya en una comprensión integradora de la experiencia psíquica y del funcionamiento del sistema nervioso. Este enfoque permite abordar el malestar mental desde una perspectiva amplia, teniendo en cuenta los factores biológicos, psicológicos y contextuales, y evitando interpretaciones reduccionistas de los síntomas.

Desde este marco, la intervención clínica se orienta a un acompañamiento cuidadoso y personalizado, atendiendo a la historia personal de cada paciente y al contexto vital en el que se inscribe su malestar.

La práctica se desarrolla en un entorno multicultural, con atención en el idioma nativo del paciente (francés, inglés o español), facilitando una comprensión más precisa del relato clínico y de los matices culturales que influyen en la vivencia del malestar y en el proceso terapéutico.